Por Juan Luis OssaEl segundo piso: el arte de no ser noticia

¿Qué es un segundo piso? Más que el lugar de La Moneda donde trabajan los asesores cercanos al presidente, es un equipo que, aun cuando no tiene responsabilidades sectoriales, piensa el gobierno en su conjunto. Ordena prioridades, custodia el relato que da sentido a las decisiones y ayuda a articular a los ministerios sin reemplazarlos.
Su regla de oro es casi paradójica: que se hable poco de él, que su actuar sea sigiloso, que nunca –o casi nunca– se convierta en noticia. Por supuesto, el sigilo no es lo mismo que la opacidad. En el caso Monsalve, la Contraloría estableció correctamente que debe comparecer ante el Congreso quien ejerza funciones públicas, cualquiera sea su contrato. Es decir, un segundo piso debe ser discreto, lo que no lo hace inmune a la crítica ni a las responsabilidades.
Pocos conocen este oficio mejor que Ernesto Ottone, quien encabezó el segundo piso de Ricardo Lagos. Más que contar la historia de un gobierno, su libro sobre la materia (recientemente reeditado por Catalonia) defiende una forma de gobernar. Y para eso discute con una tesis que para algunos se ha convertido en un mantra: que la Concertación habría prolongado acríticamente el neoliberalismo de la dictadura.
Para Ottone, esa tesis confunde la economía de mercado –eficiente para asignar recursos– con el neoliberalismo, que extiende su lógica a toda la vida social. La Concertación mantuvo lo primero, pero fortaleció el Estado, amplió las protecciones sociales e introdujo gradualmente una perspectiva ciudadana.
El gobierno de Lagos ordenó sus decisiones en torno a una narrativa de tres ejes –crecimiento, bienestar y extensión de las libertades–, con el AUGE y la ley de divorcio como emblemas. No es casual que este ordenamiento surgiera del segundo piso que describe Ottone, ni que con el tiempo se transformara en la piedra angular de los discursos presidenciales.
¿Cuánto han inspirado las ideas de Ottone y su círculo cercano al segundo piso actual? Lamentablemente no mucho, o eso es al menos lo que se alcanza a ver desde afuera. Por de pronto, es innegable que su conformación se volvió noticia rápidamente; que sus roles han generado roces con ministros y partidos; y que la superposición con Interior y Hacienda ha dificultado la articulación política. Al mismo tiempo, no es del todo claro quién lidera la asesoría jurídica, ya que el departamento encargado de ello –la famosa Jurídica de Segpres– ha perdido relevancia.
Lo bueno es que nada de esto es irresoluble. Es cuestión que las cosas vuelvan a su cauce. Los segundos pisos existen para asesorar al presidente, nunca para tomar decisiones inconsultas ni para involucrarse en temas que no les corresponden. El Presidente Kast tiene una buena oportunidad de retomar la agenda si enfrenta tanto ruido innecesario de manera franca y directa. Porque como diría Ottone, la estrategia y las ideas no se delegan. Se encarnan en quien ocupa la presidencia.
Por Juan Luis Ossa, historiador, director ejecutivo del CEP.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Este septiembre disfruta de los descuentos de la Ruta del Vino, a un precio especial los 3 primeros meses.
Plan digital + LT Beneficios$3.990/mes SUSCRÍBETE

















