Un Dick Cheney criollo

SEÑOR DIRECTOR:
En una plataforma de streaming vi hace pocos días la historia de Dick Cheney: la de un asesor político de Washington DC que llegó a la cima del poder global en enero de 2001, como vicepresidente de EE.UU. durante el gobierno de George W. Bush.
A fines de los años 90, a Cheney ya retirado de la maraña política de Washington DC y convertido en CEO de una corporación petrolera, el entonces gobernador de Texas lo invitó a almorzar a su rancho para proponerle ser su compañero de fórmula en las elecciones del año 2000. Cheney no sólo considera la vicepresidencia como un puesto meramente simbólico sin poder relevante alguno, además considera a George W. Bush un novato en la alta política de DC. Dick Cheney acepta el cargo, pero bajo un pacto no escrito con Bush, donde sería D. Cheney quien definiría las directrices tanto del Pentágono como de la política exterior de EE.UU. Fue el verdadero poder en la sombra de George W. Bush. Bush tenía el branding para ganar las elecciones, Cheney décadas de experiencia en las redes del poder de Washington D.C. y el talento para gobernar.
Ad portas del inminente y necesario cambio de gabinete que requiere La Moneda, sugiero al “head hunter” a cargo del ajuste ministerial buscar a nuestro propio Dick Cheney criollo, empoderado, que tenga el talento y la experiencia que permita no sólo ordenar a las huestes, sino que también haga remar a todos los poderes del Estado en una misma dirección por el bien de Chile.
José Luis Blanco Claro
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