relatos
31 OCTUBRE
24 OCTUBRE
Mi madre octogenaria, que con suerte llegará a los cien años, pues está más saludable que todos sus hijos, me escribe amorosamente, con una paciencia de santa, perdonándomelo todo, y me pide que los primeros días de noviembre vaya a votar como un ciudadano responsable y no dude en hacerlo por los candidatos republicanos de derechas que ella apoya.
Nunca seré una mujer feliz: un relato de Jaime Bayly
17 OCTUBRE
El vuelo hasta Montevideo duró poco más de siete horas. Dormí cuatro. Luego encendí la computadora y me puse a trabajar. Estoy corrigiendo un libro de relatos. Quisiera publicarlo el próximo año. El problema es que mis editores españoles no me acompañan en ese atropellado entusiasmo. No me lo dicen, o no todavía, pero creo que prefieren no publicarme esos cuentos. Si es así, si declinan, si se abstienen, ¿debería buscar otros editores?
La banda de los perejiles: un relato de Jaime Bayly
10 OCTUBRE
Mi padre murió con setenta y un años. Mi abuelo también murió a los setenta y tantos. Yo arrastro sesenta y uno. Sería temerario suponer que llegaré a los ochenta años, un umbral que mi padre y mi abuelo no alcanzaron a cruzar. Sería prudente pensar que me quedan diez años de vida. Me gusta planear mi vida, o lo que me queda de ella, pensando que moriré a la edad en que murió mi padre.
Moriré antes que mi madre: un relato de Jaime Bayly
10 OCTUBRE
“Hora de dormir”, dices, aunque tu lucha contra el insomnio es un largo historial de derrotas. El niño de seis años te sigue a regañadientes. Nunca quiere acostarse, se siente expulsado de la noche de los adultos, de la vida secreta que empieza cuando lo arropas y apagas la luz, ese país prohibido a la infancia.
Desvelo: un relato de Irene Vallejo
04 OCTUBRE
En aquella ocasión, hace más de veinte años, Vargas Llosa me negó el saludo, ofuscado porque yo no era suficientemente crítico con el dictador Fujimori, quien se aferraba al poder y tramaba un fraude electoral que habría de ejecutarse ese año, pero su esposa Patricia, me saludó con el cariño de toda la vida.
Memorias de un pirata: un relato de Jaime Bayly
27 SEPTIEMBRE
13 SEPTIEMBRE
-Bájese del auto -me ordenó el agente policial, sin pedirme la licencia de conducir ni los papeles vigentes de la registración y el seguro.
Temeroso, lo obedecí en silencio, al tiempo que leía su apellido de origen hispano en la placa que llevaba en el pecho.
Usted pasará la noche en la cárcel: un relato de Jaime Bayly
13 SEPTIEMBRE
De paso por ciudad de Panamá, visité a mi hermano Manuel, a quien no veía hacía más de diez años. Vive en una fortaleza amurallada, rodeado de custodios que darían la vida por él. Es más fácil ver al Papa en el Vaticano que entrar en la ciudadela de mi hermano. El reencuentro, propiciado por él, fue también una reconciliación.
El reloj de mi hermano: un relato de Jaime Bayly
06 SEPTIEMBRE
Existe un deporte universal que todos practicamos, por perezosos y poco atléticos que seamos: intentar cambiar la forma de ser del prójimo. Empezamos a foguearnos con los padres y alcanzamos nuestras más altas cotas de entrega y dedicación con los hermanos, amigos, pareja e hijos
Un vídeo de tu vida entera: un relato de Irene Vallejo
29 AGOSTO
La última vez que visité la ciudad de Panamá llegué en el avión de Shakira, invitado por ella. Despegamos de Miami. Durante el vuelo, de pronto el avión se oscureció del todo. Las luces se apagaron súbitamente y pareció que uno de los motores se había apagado también. Los pasajeros nos miramos, consternados. Pensé que morir al lado de Shakira sería un final de cierta belleza literaria. Nadie dijo una palabra. Fue el minuto más largo de mi vida.
El espía masón: un relato de Jaime Bayly
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